A pesar de haberme recorrido las Islas Británicas de punta a punta probando carrot cakes (pastel de zanahoria), debo decir que el mejor de todos lo he probado cerca de casa. Entre Barcelona y suburbia, justo en mitad de la sierra de Collserola podemos encontrar esta minúscula panadería en lo alto de una escalinata.
Absurdamente situada frente a un semáforo de la carretera de Vallvidrera, en el tramo que pasa por La Floresta, la panadería ofrece unas pocas mesas distribuidas en su interior y dispersas por las escaleras donde poder degustar tranquilamente su espléndido carrot cake además de apple crumbles (crujientes de manzana), brownies, y cupcakes de café y nueces.
El sitio es del todo inusual: sentarse en el recodo de una escalera a tomar el té en una taza de porcelana antigua acompañada de una tetera de hierro japonesa y mirando a la montaña y en mitad de la nada, me parece todo un placer excéntrico. Si a todo eso le añadimos que los domingos de 12 a 2h, un trío de jazz se emplaza en una rotonda vecina a tocar, el placer es máximo.
En la panadería también se puede comprar a parte de buen pan, comida casera que ellos mismos elaboran como unas deliciosas empanadillas de verduras y pollo, fideos orientales, tabulé, macarrones, pollo a l'ast, etc. Pero realmente es su especiado carrot cake con ligero frosting de queso, junto a la atmósfera pintoresca del lugar, lo que nos hace volver una semana y otra a este lugar especial, para intentar descubrir el secreto que encierra ese pastel. Probablemente esta semana publique la receta de una variante de carrot cake pero seguro que no va a saber a flores como éste.
Carretera de Vallvidrera a Sant Cugat, 96,
(esq. Avda Verge de Montserrat)
La Floresta
Barcelona.











