¡Cha, Chan!. La ventanilla del día 15 del Calendario de Adviento de
Intercultura y Cocina, se sitúa...en Holanda, concretamente en
s'-Hertogenbosch, (o
Den Bosch para los amigos). El año pasado pasé las navidades en la zona de
Brabant, conocida por ser la zona más gastronómica del país, la zona de los glotones y la zona en la que se aprecia la buena comida y bebida.
Un día cualquiera de Navidad en Den Bosch:
7:00. Despierto a mi sobrina adoptiva Nina, literalmente la arranco de la cama y junto con Opa (abuelo) impaciente esperándonos en la puerta de casa, salimos al bosque. Mañana gris, fría, pero ahí estamos todos con botas de montaña, bastones, legañas en los ojos y paseándonos por un bosque denso y misterioso. Cuando el sueño empieza a desaparecer y la circulación de la sangre se activa por el paseo y la urgencia climática, empezamos a apreciar la belleza que nos rodea.
-¡Cuidado con los carneros salvajes peludos!, clama Opa, y de inmediato vemos a unas bestias de pelaje lanudo y con cornamenta retorcida jamás vistas en ningún manual del naturalista.
-¡Rápido, a vuestra izquierda!, y vemos como una manada de ciervos cruza nuestro camino veloz parándose un segundo para mirarnos de frente. Maravilladas, volvemos para desayunar un trozo de Stollen que Oma nos ha preparado junto a café y tostadas con mantequilla y queso.
13:00. Hora de comer. Mediodía gris, frío pero ahí estamos con las bicicletas y con aquella euforia del extranjero que no tiene ni idea de dónde está, pedaleamos contradirección metiéndonos por las callejuelas góticas de la histórica Den Bosch para degustar la comida callejera que tan buen ambiente da a la ciudad.
Justo en la
Plaza del Mercado de la ciudad, pintada por
Hyeronimus Bosch, El Bosco, originario de la ciudad, y que prácticamente se mantiene con la misma arquitectura, nos pedimos unos "arenques con cebolla" que nos comemos allí mismo de pie. La segunda parada es un famoso establecimiento llamado
FEBO, un automat, en el que degustamos las populares
kroketten (croquetas) que uno mismo saca de unos dispensadores y las acompañamos de un buen cucurucho de patatas fritas con mahonesa. Con tanta calorías uno aguanta el frío que sea, así que nos lanzamos a pedalear por la ciudad otra vez.

17:30. La tarde continua fría, y me temo que ya es de noche. Después de dar vueltas para admirar la arquitectura, entrar y salir de bares y tiendas de diseño llenas de fruslerías y demás, ahora sí, nos paramos con nuestras bicicletas delante de los puestos de frituras dulces y pedimos unos cuantos Oliebollen calentitos y bien espolvoreados de azúcar de lustre que nos aportarán la energía suficiente para volver a casa al lado de Opa y Oma.
Los Oliebolen o literalmente, "bolas de aceite", son unos buñuelos de masa levada que se fríen en abundante aceite y que suelen llevar manzanas y pasas aunque también pueden encontrarse sin. Aunque los Oliebollen ,o Donuts holandes como les llaman algunos, se comen en Noche Vieja, suelen consumirse toda la Navidad.
OLIEBOLLEN
10gr de levadura fresca
2 cucharadas soperas de azúcar
125ml de leche tibia
190gr de harina de trigo
una pizca de sal
1 cucharada sopera de ron
1 huevo pequeño
1 cucharada sopera de pasa de Corinto
1 manzana pequeña pelada y cortada a daditos
1/2 ralladura de un limón
abundante aceite para freír
azúcar en polvo
Desleímos la levadura con la leche y las dos cucharadas de azúcar, dejamos reposar 10mints. En un bol tamizamos la harina y la sal. Hacer un hueco en el medio y hechar la mezcla de leche y levadura, el huevo, el ron y la ralladura de limón. Mezclar bien y añadir por último las pasas y los trozos de manzana hasta que quede una masa sin grumos. Tapamos con un paño y dejamos reposar en un lugar cálido por espacio de 1 hora. Tras ese tiempo, removemos unas cuantas veces la masa con una cuchara para desgasificarla.
En un sartén honda calentamos abundate aceite y a una tempratura constante. Para saber si el aceite está en su punto tiramos un trozo de pan y si se tuesta con rapidez y flota, esté en su punto. Con dos cucharas, cogemos trozos de masa y los hechamos en el aceite y dejamos que frían unos 6 mints. dándoles la vuelta para que se frían uniformemente. Los dejamos sobre papel absorvente y los espolvoreamos con azúcar en polvo.