3.22.2010

Últimos soplos invernales: sopa de cebolla con jamón


Poca cosa se puede decir ya sobre la clásica sopa de cebolla francesa: rústica, calórica y reconfortante como ninguna, me ha ayudado a pasar los días más fríos de este invierno inclemente que se ha terminando pero que aún coletea entre nosotros con sus lluvias inesperadas.

Fantástica para un fin de semana en el campo, para cuando la calefacción no parece funcionar o no nos podemos quitar el frío del cuerpo, mano de santo para terminar con las resacas, he aquí un icono de la cocina francesa del que una nunca se cansa pero con el toque local que le dan unos taquitos de jamón...¿por qué no?. Hazedme caso, vale la pena la prueba.

SOPA DE CEBOLLA CON JAMÓN
(para 4 personas)

1 kg de cebollas
50 de mantequilla ( o un buen chorro de aceite de oliva)
1 l de caldo de ternera o pollo
1/4 de copa de jerez seco
1/4 de copa de cognac
2 cucharadas soperas de nata líquida
4 rebanadas de pan
100gr de queso gruyére rallado
100gr de taquitos de jamón serrano
unas ramitas de tomillo seco o fresco

Pelar las cebollas, cortarlas en juliana, freírlas lentamente en un cazuela con la mantequilla o con el aceite. Cuando ya están tiernas y transparentes, se añade el caldo de ternera o de pollo y se tapa y se deja reducir durante 1 hora y media.

Una vez pasado este tiempo, se vierte el jerez y el cognac, las ramitas de tomillo, y los taquitos de jamón serrano y se deja hervir 5 minutos. Se retira del fuego y agegamos la nata líquida. Se reparte entre cuatro cazuelas de barro o cuencos refractarios y se coronan cada uno con una rebanada de pan y el queso rallado por encima.

Gratinar las cazuelitas durante 5 minutos o hasta que el queso esté fundido y empiece a dorarse. Servir inmediatamente y ¡cuidado con la primera cucharada nos os abraséis la lengua!.



3.08.2010

Ex-patriada por horas: Merengues con arándanos y pistachos



Hoy me he levantado con un espíritu fresco, y no por el panorama que me estuviera esperando afuera. Con los pies ligeros y con la cabeza aún en sueños, con las prisas y el optimismo matutino, me he vestido con una camiseta a rayas marineras y una escasa chaquetilla vaquera, he cerrado la puerta y he salido corriendo hasta que me he encontrado con ésto...con que de repente ya no estaba en mi país sino en Suiza, Austría, o cualquier país nórdico, con que tenía que retroceder rápidamente, entrar, ponerme el jersey más gordo que tengo, el anorak y como no, mi gorro de lluvia que últimamente llevo conmigo en el bolso a todas partes.



Sí amigos, el paisaje de "suburbia" se convertía por momentos en una escena de cuento de Tim Burton por lo menos. Nieve, silencio por todas partes y un reconfortante chocolate caliente con nata en el break de media mañana para ver como emblanquece el pueblo. Y continúa...


*Actualización 18:30: No deja de nevar y el paisaje cada vez se torna más barroco y onírico. Decido cocinar algo que esté a la altura de las circunstancias estéticas y me homenajeo con un café "maria antoniesco". Nada como el merengue, su blancura y ligereza para recordarnos que en unas horas vamos a quedar medio sepultados en medio de una nevada histórica tan poco usual por estos parajes suburbanos.

MERENGUES CON CREMA DE NARANJA, ARÁNDANOS Y PISTACHOS

400gr de azúcar blanco
5 claras de huevo
unas gotas de vinagre de vino blanco
una pizca de vainilla

Para el relleno:
70gr de arándanos secos*
3 cucharadas soperas de vodka
40gr de azúcar blanco granulado
600ml de nata montada (o yogur griego)
2 cucharadas de azúcar en polvo
1 cucharadilla de agua de azahar
un puñado de pistachos triturados groseramente

Precalentar el horno a 220º.Montar las claras a temperatura ambiente con unas gotas de vinagre y la vainilla, a punto de nieve con las barillas a velocidad máxima y añadiendo cada vez dos cucharadas soperas de azúcar por tanda hasta que las claras estén completamente duras y lustrosas y el azúcar se haya disuelto por completo. Forrar una bandeja de horno con papel de horno y acontinuación y con ayuda de dos cucharads hacer una especie de nidos con el merengue. Bajar la temperatura de horno a la mitad,140º, y hornear durante una hora. Apagar el horno y dejar que se enfrien dentro del horno apagado.

Calentar los arándanos con el vodka y el azúcar hasta que este esté disuelto y los arándadnos se hayan hinchado.En un bol, montar la nata con el azúcar en polvo y el agua de azahar. Sacar los merengues del horno y servir con: una o dos cucharadas de crema de azahar, una cucharada de arándanos con vodka y espolvorear con pistachos.

*Los arándanos secos los podéis comprar en tiendas de alimentación biológica o en el supermercado Mercadona.

3.01.2010

50 Sconelettes especiados de pera y 1 historia


Los "sconelettes" no son más que los tradicionales scones británicos, los típicos bollos que acompañan al té untados de crema y mermelada, pero del tamaño de un mordisco. Me llamaron la atención leyendo la historia de su inventora, un chica con una iniciativa que quizá a algunos de vosotros, en estos tiempos de crisis ,os parecerá inspiradora.

Sofia, una joven de origen alemán pero afincada en San Francisco, le tocó substituir al maestro pastelero del café dónde trabajaba. Ella que había estudiado a parte de moda, pastelería en la California Culinary Academy decidió retocar la receta que normalmente se utilizaba en el café y además utilizar ingredientes locales y de comercio justo.


De los restos de pasta de hacer los scones empezó a elaborar unos del tamaño de una bocado para dar a sus amigos y pronto empezó a recibir encargos para que hiciera más. Finalmente y tras el éxito que tenían sus pastas para el té, ha montado su propia empresa de sconelettes llamada Kleine, es decir, "pequeño".

Aquí tenéis su receta: fresca, dulce y picante. Aunque la suya lleva varias especias, yo prefiero cargarla con mucho jengibre, como siempre, y añado también jengibre confitado cortado a trocitos muy pequeños, el resultado son unos scones pequeños con un toque picante para picar en cualquier momento y en cualquier lado.


SCONELETTES ESPECIADOS DE PERA
basados en la receta de Sofia
( 50 sconelettes)

320gr de harina de trigo

1 pera ( pelada y cortada a trocitos muy pequeños)
50gr azúcar blanco
50gr azúcar integral de caña
113gr mantequilla fría
140ml de suero de leche*
1 cucharada sopera de jengibre en polvo
1 cucharada canela en polvo
1 cucharada de postre de nuez moscada
1 cucharada sopera de levadura química
2 cucharadas soperas de crema de leche (para pintar los scones)

Precalentar el horno a 190ºo horno muy caliente. Tamizar la harina, la levadura, la sal y las especias en un bol.Añadir los dos azúcares y remover. A continuación cortar la mantequilla con dos cuchillos dentro de la harina y demás ingredientes. Mezclar bien hasta que la pasta tenga una consistencia como de migas de pan.

Añadir los trocitos de pera, y el suero de leche y remover con una cuchara de madera hasta que la masa quede bien amalgamada. Refrigerar durante 20 minutos. Colocar la masa encima de una superficie enharinada y trabajar con el rodillo para que quede de 1 cm y medio de espesor. Cortarla a cuadrados con un cortapastas de 1 cm y medio de lado o con un cuchillo muy afilado.

Colocar los sconelettes sobre una placa de horno espolvoreada de harina o sobre un papel sulfurizado y pintar los scones con la crema de leche con la ayuda de un pincel. Hornear de 22 a 28 minutos o hasta que empiecen a dorarse. Sacar del horno y servir templados o dejar enfriar completamente.

*El suero de leche, (buttermilk, buttermilch), suelo comprarlo en Lidl, de la marca Milbona, pero se puede substuir por una mezcla de leche y yogur para imitar su consistencia espesa y su sabor ácido o se puede cortar la leche con una cucharada de zumo de limón para obtener el suero de leche.

Otra receta de pera y jengibre:
Gelatina de pera, jengibre y romero

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