Si hay una institución típicamente británica es la del pub o "Public House": en él se socializa, se juega al
Quiz, a los dardos, se ve el fútbol, se escucha música en directo, se liga, se pierden maletines con datos imprescindible para el servicio de inteligencia británico y sobretodo, se bebe cerveza:
Ale,
Stout,
Bitter,
Lager y
Sidra. La adoración por esta bebida hace que en un visita al supermercado de la esquina se encuentren rarezas como una cerveza hecha con plátanos (en la foto).
En nuestro pub favorito,
The Boot ("La bota", extraño nombre para un pub),es un local del siglo XVII al que se va a beber y a conversar y que según mi amiga, por las mañanas el número de perros es superior al de personas, y por la tarde-noche el de humanos supera al de canes .No son permitido los niños y no hay comida, hay quiz y música en directo, el ambiente es de habituales y las cervezas que allí se ofrecen son ales selectas y "
Scrumpy" Cheddar Valley de Sommerset.
El Scrumpy es una sidra artesanal característica del West Country y consiste en una sidra de color naranja Tang (¿os acordáis de esa bebida setentera?), de apariencia turbia y muy poco carbonatada, muy distinta de las sidras comerciales más populares como la
Strongbow. También existe una sidra artesanal elaborada a partir de peras denominada "
Perry".
Pedir media pinta de sidra scrumpy en
The Boot es toda una experiencia: primero se oye un lejano "the spanish girl asked for cider, juas, juas, juas..." y al cabo de unos segundo viene algún lugareño a la mesa a advertirte amablemente de las consecuencias que conlleva beber más de tres pintas de esa cosa naranja. La única vez que superé la media pinta se ha quedado grabada a fuego en la memoria celular de mi cuerpo y no hay ganas de sobrepasar esa dosis.
Otra de las características del West Country, es el queso cheddar, tan difícil de encontrar en España (sólo las versiones más comerciales y jabonosas), aunque hay variaciones de este tipo de queso en toda Gran Bretaña como el popular cheddar extra-maduro
Black Bomber, hecho en Gales o el estupendo
Isle of Mull de Escocia.
Unas de las mejores combinaciones culinarias sólo superada por el binomio queso-vino tinto, es la de cerveza y queso. No sé si os pasa a vosotros que cuando probáis un cerveza con cierto carácter, el paladar os pide queso inmediatamente. El hecho es que a mí me pasa y resulta que existe un plato británico que reune magistralmente a los dos: el
Welsh Rarebit aunque en Dorset existe una variante que substituye la cerveza por la sidra, el Dorset Rarebit. La receta consiste en una salsa de cerveza, cheddar, mostaza y salsa Worcestershire sobre una tostada, así de simple, así de delicioso.

Welsh Rarebit:4 tostadas de pan tostado
150gr de cheddar rallado
3/4 cerveza tipo "Brown Ale", Guinness o la que tengáis a mano
1/2 cucharada de café de mostaza inglesa
1 cuchrada de café de salsa Worcestershire (la famosa salsa Perrin's)
1 pizca de pimienta de cayena
mantequilla
dos cucharadas sopera de harina
Poner un cazo a fuego moderado la mantequilla y cuando esté derretida, agregar la harina. Remover y cocer hasta que la mezcla empiece a dorarse, entonces añadir la mostaza, la pimienta, la salsa Worcestershire y la cerveza y seguir removiendo.
Cuando la mezcla esté espesa y uniforme, retirar del fuego y añadir inmediatamente el queso removiendo enérgicamente. Untar las tostadas con esta mezcla y gratinar en el horno hasta que empiece a burbujear, es decir, pocos minutos o si no se os quemará como casi me pasa a mí.
Advertencia: dejar enfriar unos segundos antes de comer porque os podéis carbonizar la boca. Nada mejor para acompañar una receta de queso que un poco de un buen chutney.