
El reto de este mes de The Daring Bakers han sido una tejas y fue propuesto por Karen de Bake My Day! y Zorra de 1x umrühren bitte basándose en unas recetas del libro The Chocolate Book de Angélique Schmeink y en una receta de Michael Roux sobre tejas de almendra y chocolate.
Yo he escogido la primera por ser más sencilla y como tengo la lavanda en flor, he decidido darle un poco de perfume a estas tejas que resultan un buen acompañamiento para helados, mousses, cremas o para esas natillas que véis en la foto adornadas con semillas de amapola.
A estas tejas se les pueden dar la forma que queráis con una plantilla o incluso de recipiente dejándolas enfriar encima de una taza para que se curve adecuadamente. A mí, su textura ultraplana y su saborcillo a mantequilla me recuerdan a las lenguas de gato de mi infancia.A quién le guste la lavanda, que se vuelva a pasar por este blog porque posiblemente este fin de semana, vaya a experimentar algo más con el resto de flores que me quedan.
Tejas de Lavanda:65gr mantequilla pomada
60gr azúcar en polvo
7gr de vainilla en azúcar
1 puñado de flores de lavanda sin tratar (cuidado con las lavandas secas de las floristerías)
2 claras de huevo
Desgranamos las flores de lavanda. En un bol mezclamos el azúcar, la vainilla, la mantequilla y las flores hasta que quede bien ligado y sin grumos. Dejamos reposar 15 minutos para que la mixtura se empape bien de la aroma de las flores.
A continuación, batimos las claras a punto de nieve y las añadimos a la mezcla anterior con ayuda de una espátula. Tamizamos la harina encima del bol y vamos removiendo para que todo se amalgame bien. Dejamos reposar 30 minutos en la nevera.
Precalentamos el horno a 180º. Engrasamos una placa de horno, ponemos un montoncito de pasta y lo redondeamos y aplanamos con ayuda de una cuchara dejando un espacio entre teja y teja. Espolvoreamos cada teja con unas flores más y horneamos unos 10 minutos o hasta que los bordes empiecen a dorarse. Sacar del horno y dejar enfriar en la misma placa.














