1.29.2009

The Daring Bakers: Tejas de lavanda



El reto de este mes de The Daring Bakers han sido una tejas y fue propuesto por Karen de Bake My Day! y Zorra de 1x umrühren bitte basándose en unas recetas del libro The Chocolate Book de Angélique Schmeink y en una receta de Michael Roux sobre tejas de almendra y chocolate.

Yo he escogido la primera por ser más sencilla y como tengo la lavanda en flor, he decidido darle un poco de perfume a estas tejas que resultan un buen acompañamiento para helados, mousses, cremas o para esas natillas que véis en la foto adornadas con semillas de amapola.

A estas tejas se les pueden dar la forma que queráis con una plantilla o incluso de recipiente dejándolas enfriar encima de una taza para que se curve adecuadamente. A mí, su textura ultraplana y su saborcillo a mantequilla me recuerdan a las lenguas de gato de mi infancia.

A quién le guste la lavanda, que se vuelva a pasar por este blog porque posiblemente este fin de semana, vaya a experimentar algo más con el resto de flores que me quedan.

Tejas de Lavanda:

65gr mantequilla pomada
60gr azúcar en polvo
7gr de vainilla en azúcar
1 puñado de flores de lavanda sin tratar (cuidado con las lavandas secas de las floristerías)
2 claras de huevo

Desgranamos las flores de lavanda. En un bol mezclamos el azúcar, la vainilla, la mantequilla y las flores hasta que quede bien ligado y sin grumos. Dejamos reposar 15 minutos para que la mixtura se empape bien de la aroma de las flores.

A continuación, batimos las claras a punto de nieve y las añadimos a la mezcla anterior con ayuda de una espátula. Tamizamos la harina encima del bol y vamos removiendo para que todo se amalgame bien. Dejamos reposar 30 minutos en la nevera.

Precalentamos el horno a 180º. Engrasamos una placa de horno, ponemos un montoncito de pasta y lo redondeamos y aplanamos con ayuda de una cuchara dejando un espacio entre teja y teja. Espolvoreamos cada teja con unas flores más y horneamos unos 10 minutos o hasta que los bordes empiecen a dorarse. Sacar del horno y dejar enfriar en la misma placa.



1.25.2009

Tras el vendaval: una buena taza de té



Para degustar una buena taza de té, aquí tenéis unas directrices generales de cómo preparar una taza de té perfecta, aunque el mundo del té es muy complejo y cada variedad tiene su forma específica de prepararlo:

* Agua mineral embotellada o agua fresca de manantial.
* Calentar la tetera con agua hirviendo antes de añadir las hojas del té, desechar esta agua.
* Lavar la tetera exclusivamente con agua caliente prescindiendo del detergente.


*Temperatura: no dejar que el agua hierva. Si dejas que el hervidor de agua o kettle alcance el punto de ebullición, deja reposar el agua 30 segundos para que se enfríe ligeramente. La temperatura ideal sería de 85º para el té blanco, el te verde japonés y el té verde chino y 95º para el té rojo Pu-erh, Oolong, hierbas y negros.

*Cantidad: 1 bolsita de té para 1-2 tazas de agua o 1 cucharada de postre de té a granel por taza de agua.

*Tiempo: cada té necesita un tiempo de infusión específico. El té blanco, el té verde japonés y el chino necesitan unos 3 minutos. El té pu-erh, Oolong, el negro y los herbales unos 5 minutos. Por el contrario, el té verde japonés Matcha dejar sólo 30 segundos.

*Intensidad: para un té fuerte es mejor "aumentar la cantidad del té que no la cantidad de tiempo" con lo que nos arriesgamos a obtener un té amargo.

*Complementos: el limón o la leche verterlos antes que el té.


Por último, coger delicadamente la taza, acercadla a vuestra nariz, cerrar los ojos y aspirar profundamente el aroma de vuestro té. Mientras... pensar que este té ha crecido en lugares de ensueño, ha sido recogido amorosamente por gente de otros continentes, que ha estado seleccionado por personas con un olfato especial y que ha recorrido kilómetros para llegar hasta vuestra taza. Disfrutad de ese simple y eterno gesto que es mezlar agua caliente con unas hojas de
.


1.18.2009

Cinnamon Rolls para R: (2ª versión)


¿Por qué continuamos en el mundo del caracolismo caneloso?. Pues seguid leyendo...

-Hola R. te llamo para darte una buena noticia: he hecho los cinnamon rolls y ¡han quedado estupendos!.
-Fantástico, al final podré comer esos bollos con los que llevo soñando meses.
-Ya, bueno, ejem, hay también una mala noticia: me los he comido todos. Pausa. No sé como he podido ... pero es que...yo, estrés, nervios, la crisis...
-¿Qué?. Ya estoy acostumbrado a la humilllación femenina, la próxima vez tiraré la lata de especias al océano. ¡Clack!. Piiip, piiip, piiip....
-Vaya, hay hombres muy susceptibles.


La niña ha sido mala, muy mala, cuando terminó de hornear las caracolas de canela quiso probar, sólo probar una de ellas para saber como habían quedado, si necesitaban más glaseado, la consistencia de la miga, pero en fin, estaba en mitad de un visionado de la primera temporada de MadMen, una serie de una calidad ejemplar y en mitad de la intensidad de la narración, me los zampé.

Así que vuelta a empezar.Y cuidado con los buitres que hay siempre merodeando por la cocina, porque a la que el horno empieza a desprender ese olor de canela, los moscardones empiezan a aparecer atraídos por el aroma dulzón de estos bollos.

Esta vez he variado la masa, como siempre, me resisto a emplear dos veces seguidas la misma receta, y la he enriquecido ligeramente. Además ha tenido más fermentación porque tenía otras cosas qué hacer a parte de quedarme pasmada viendo si fermentaba la masa o no. Si la anterior receta era deliciosa pero más austera, ésta es lujuriosa : más sabrosa, más dulce y con sabor de brioche y un poco pegajosa como los sticky buns o "bollos pegajosos". A continuación os escribo la receta con sus variaciones.


Cinnamon Rolls (2ª versión):
420gr. harina para repostería
260ml.de leche descremada
150 gr de azúcar
20 gr de levadura fresca
1 huevo
1 pizca de sal
1pizca de vainilla
1/2 rama de canela
piel de naranja orgánica
80gr.de mantequilla a temperatura ambiente
Relleno:
4 cuharadas soperas de mantequilla
150 gr.azúcar morena
Glaseado:
200gr de azúcar en polvo
2 cucharadas soperas de zumo de mandarina
2 cucharadas de té de leche

Hervir la leche con la piel de naranja y la rama de canela. Apagar el fuego dejar infusionar. En un bol tamizamos la harina y la sal. Un vez que la leche se esta templada, colarla, añadir una cucharada de azúcar y deshacer la levadura en ella. Añadir el azúcar restante, la vainilla y la leche con la levadura a la masa y el huevo ligeramente batido y amasar durante unos 10 minutos.

Incorporar la mantequilla pomada a la masa y amasar 15 minutos o hasta que la masa deje de tener grumos y muestra una textura lisa y lustrosa. Dejar fementar toda la noche en la nevera.

Despertar la masa dejándola 15 minutos a temperatura ambiente o dejándola en un lugar ligeramente caldeado. Desgasificar la masa, extender y proceder como en la receta anterior. Una vez hechas las caracolas, colocarlas en un molde redondo y dejar toda la noche en la nevera. Despertar otra vez la masa. Precalentar el horno y hornear 30 minutos a 190º.

Para el glaseado, proceder como en la receta anterior añadiendo la leche y vertiendo sobre los bollos cuando éstos aún estén calientes, así obtendremos una almíbar pegajoso.

1.14.2009

Cinnamon Rolls para R: (1ª versión)

Suena el teléfono. Lo descuelgo, se escucha un ruído de fondo y el sonido de una respiración que ha atravesado nevadas y ha cruzado el Atlántico para llegar justo a mi oído:

-!!!No encuentro cinnamon rolls en esta maldita ciudad!!!.

Rápidamente reconozco la voz: es R. que está en Manhattan, vagando por sus calles intentado encontrar alguna cafetería dónde degustar los populares bollos de canela o cinnamon rolls o buns mientras la ciudad amontona nieve por todas partes.

Como conozco a R., sus obsesiones y sus neuras, no me creo que no pueda encontrar esa maravilla del bakering local que tanto caracteriza a esa ciudad y aprovecho su momento de antojo no satisfecho, para encargarle una mezcla de especias de Dean&DeLuca, la que sea, es lo que normalmente me gusta pedir a los amigos que viajan, una pequeña bolsa o cajita de especias raras.


-Ok, trato hecho, tu tienes tus especias pero cuando llegue quiero: !cinnamon rolls, por favor!.

Sí amigos, los bollos de canela pueden llegar a ser tan deliciosos que pueden provocar reacciones histéricas como ésta. Así que acepto el intercambio que se convierte de inmediato en un reto para mí. Hago un primer barrido por internet y detecto que los cinnamon rolls llegan a alcanzar un estatus de comida mítica entre blogeros de medio mundo y es algo así como un rito de paso para cualquier bloguero cocinilla. Así que me pongo manos a la obra y esta es mi receta:


Bollos de canela (cinnamon rolls):

420gr. de harina de repostería
260 ml. de leche semi-desnatada
un pellizco de sal
unas gotas de esencia de vainilla
200 gr de azúcar
40gr de mantequilla
20gr de levadura fresca

Para el relleno:
mantequilla reblandecida
canela
azúcar moreno

Para el glaseado:
150 gr azúcar glass
2 cucharadas soperas de zumo de limón.

Tamizamos la harina y la sal en un cuenco grande y mientras llevamos a ebullición la leche y la retiramos del fuego y dejamos que se enfríe un poco. Cuando esté templada, desleímos la levadura más un cucharada de azúcar en ella.

Creamos un volcán con la harina y vertemos la leche con la levadura, el azúcar, la vainilla y mezclamos. A continuación amasamos fuera del cuenco durante 5 0 10 minutos. Incorporamos la mantequilla en pomada, si está demasiado fría la calentamos con las manos para templarla y amasamos durante unos 15 minutos hasta que la masa haya pasado de grumosa a tener una textura brillante y lisa.

Hacemos una bola, la colocamos en un cuenco tapado con un paño y la dejamos reposar en un horno apagado durante una hora con un cuenco de agua hierviendo al lado que creará la temperatura perfecta para que la masa fermente.

Una vez que ha levado, la desgasificamos golpeando la masa y con ayuda de un rodillo la estiramos en una superficie levemente enharinada formando un rectánguo. Lo untamos con la mantequilla a temperatura ambiente y si queréis con ayuda de un picel de cocina, y espolvoreamos con abundante canela y azúcar moreno.

Enrollamos la masa dándole forma de brazo de gitano y la cortamos en 8 o 10 cilindros.Los colocamos en un molde redondo o en moldes individuales y dejamos reposar una hora más.
Precalentamos el horno a 190º. Horneamos los bollos durante 20 0 30 minutos. Sacamos y dejamos enfriar.Mezclamos el limón con el azúcar de lustre y tiramos por encima de los bollos y dejamos que se seque.

Nada mejor para desconectar de la crisis y de la cuesta de Enero que dedicar un rato a amasar bollos de canela para mantener la calma y tirar adelante.


1.04.2009

On Chesil Beach Again: the Crab House Café






Justo antes de las Navidades pasé unos días en Inglaterra visitando a mis amigos instalados en Dorset, así que éste es un post en diferido. Esta vez la misión era conseguir ir al Crab House Café, excursión que quedó pendiente del verano. Así que yo y mi gripe, o mi gripe y yo, nos agarramos uno de esos ventajosos billetes low-cost y ...¡hacia el West Country de nuevo!.

Tras un aterrizaje imperfecto pero que concluyó con éxito (gracias Dios, otra vez) me recogió el paciente escocés, Stuart, para llevarme a Weymouth a ver a mi amiga del alma Marta (en la foto). El tiempo para las fechas era suave y cálido, mucho mejor que el que dejé en España, así que no dudamos ni un momento en organizar para el día siguiente una excursión a Chesil Beach, donde se ubica el restaurante en cuestión.


El Crab House Café es un local con personalidad bastante singular: es un chiringuito de playa pero distinto de los que podemos encontrar en el Mediterráneo.

El local es una especie de cabaña de madera con un interior excéntrico lleno de cachibaches de pesca, una música tan sui géneris como las sombrillas rosas que adornan (ver fotos web) la terraza con unas maravillosas vistas sobre Chesil Beach y sobre el vivero de ostras del restaurante, ante el cual nos apalancamos a leer nuestras revistuchas de cocina, el BBC Good Food y el primer nº de la revista de J.Oliver mientras el sol lucía espléndidamente.


Pedimos una de las especialidades de la casa: el buey de mar en salsa china, que consistía en el marisco bañado en una sala impresionante de jengibre. Para comerlo o mejor dicho, diseccionarlo, nada mejor que las armas de la casa: el camarero apareció con una bolsa con baberos, pinzas, cascanueces y ¡martillos!. Toda una experiencia que terminó con un café en el pub de Portland, ciudad de piratas y contrabandistas The Cove Inn, situado al comienzo de Chesil Beach.

El resto de los días los pasamos viendo los innumerable programas de cocina que la televisión inglesa dedicaba a las distintas versiones de la comida de Navidad que habían ideado los chef estrella de ese país (Rick Stein, Gordon Ramsey, Nigella Lawson, Jamie Oliver, Hugh Fearnley Whittingstal ) y paseando apaciblemente por el pintoresco puerto de Weymouth, con alguna que otra visita al pub "The Boot", especializado en cervezas tipo Ales y Stout, y con una chimenea encedida a todas horas que era un primor.

De hecho, la magía del lugar reside en entrar, pedir media pinta de sidra rosa en nuestro caso, "proper cider", y acto seguido, atizar el fuego del hogar viendo como los perros yacen amodorrados por el calor del local. Nada como el encanto de lo rural.


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