7.26.2008

El viaje inverso: Dorset ( I parte )

Mientras los británicos hacen cola en los aeropuertos para coger un avión que les lleve hasta nuestras playas, yo cruzo el canal para pasar unos días en la Costa Inglesa, en Dorset. El motivo: visitar a mis amigos Marta, ex-patriada y Stuart que me acojen en su nueva casa de Weymouth que aún no he visto. Anglófila de pro desde edad temprana, yo diría que desde que a los 14 visioné por primera vez la mítica serie "Retorno a Brideshead", el hechizo de la Pérfida nunca me ha abandonado.

Dorset, que forma parte de lo que se llama el "West-Country" (Dorset, Devon y Cornualles) es una zona predominantemente rural y pesquera, pero sobretodo es una zona caracterizada por un paisaje verde technicolor salpicado de vacas pastando apaciblemente y de pequeños pueblos de casas con techos de brezo, un paisaje idílico que sirvió de trasfondo a las novelas de Jane Austen y Thomas Hardy.

Pero Dorset también es una zona conocida como la Costa del Jurásico y también por numerosos avistamientos OVNIS, por los enigmáticos "crops circles" (círculos de trigo), y por tener en las laderas de sus colinas unas extrañas figuras de tiza como el famoso Gigante de Cerne Abbas, en definitiva, territorio Cuarto Milenio.
El primer día tomamos el tren hacia Bath, Sommerset ,cumpliendo con nuestro ritual personal de comer y comprar quesos en la conocida The Fine Cheese Co. Este maravilloso establecimiento que se ha hecho conocido por exportar unos crackers de gran calidad, tiene una amplia selección de los mejores quesos artesanos de las Islas Británicas.
Tras comprar nuestra cena, mi amiga y yo nos dejamos llevar por la arquitectura de Bath, su Crescent y el Circus de J.Wood, el viejo.

En esta ocasión, toda la ciudad estaba salpicada por una curiosa exposición que consistía en unos cerdos multicolores esparcidos por calles, edificios y techos que habían sido decorados por los alumnos de la escuela de arte de Bath.


Antes de coger el tren para volver a Weymouth, nuestro cuartel general, también compramos unas "empanadillas de Cornualles" (Cornish Pasties) de la West Cornwall Pasty.

Estas empanadillas se pueden encontrar en todo el West Country y originariamente las preparaban las mujeres de los mineros y debían tener la medida del bolsillo y tener un borde ancho por el que se podía coger con las manos sucias y que después se tiraba tras comerse el resto. Las tradicionales se hacen con ternera y verduras, pero también con cerdo y manzana o cordero y menta como las que compramos.

Nuestra tabla de quesos contenía quesos sin pasteurizar como un Cheddar, un Appleby, un Cerney con ceniza, un Brie hecho con leche de vacas de Guernsey, una de las islas del Canal de la Mancha que tiene la fama de dar la mejor leche de Inglaterra, y por supuesto, un Stilton del que somos fans.

Pero antes de hincarle el diente a los quesos y para inaugurar el veraneo inglés, nos tomamos unas copas del refrescante Pimm's, el cóctel british por antonomasia y que sólo se toma durante el verano.


Nuestro Pimm's con sandía: mezclar 1 parte de Pimm's nº1, con 2 partes de gaseosa y 1 parte de zumo de naranja natural. Añadir rodajas de jengibre, de naranja, dados de sandía y hielo a gusto.

7.13.2008

HEMC#24: Crumble de melocotón y nectarinas

Demasiados días sin blogear...pero una, como free-lance, se prepara para las vacaciones aceptando todo el trabajo que pueda realizar justo antes de irse unos días de asueto y claro, lo de la cocina queda completamente relegado al último lugar. Así que durante el fin de semana, una hace un hueco para la creación culinaria, no sin antes hacer la lista de quien se va a quedar con el pastel .

Esta vez, viendo que el tema es el melocotón, he decidido acometer mi primer evento HEMC. Me gusta cocinar con todas esas frutas que los anglosajones reunen bajo la denominación genérica de "stone fruits", (!qué raritos son!) es decir, "frutas con hueso", aunque los albaricoques, nectarinas y melocotones de agua, con sólo sumergirlos en creme fraiche y vainilla, ya de por sí constituyen un postre delicioso.


El "crumble" o crujiente, es un postre perfecto para hacer cuando tengáis una gran cantidad de fruta que esté a punto de pasarse, o simplemente os sobre porque tengáis un árbol frutal en casa o esté de oferta. Es de esos postres que gusta a todo el mundo y aunque los británicos lo acompañan tradicionalmente con natillas, si lo acompañáis de crema de leche, chantilly o helado, tenéis el triunfo asegurado. Esta vez mi catadora oficial ha sido mi amiga Ofelia que ha quedado completamente extasiada con el postre.


Crumble de melocotón y nectarinas
(8 raciones)

4 melocotones duros
4 nectarinas
4 cucharadas de azúcar+120 gr.azúcar
4 cuharadas de agua
1 vaina de vainilla
280gr harina
250gr mantequilla fría

Precalentar el horno a 170º. Lavar y pelar la fruta. Cortar a trozos grandes.
En un cazo de fondo grueso calentamos las cuatro cucharadas de agua, las cuatro cucharadas de azúcar y la vaina de vainilla (antes cortamos la vainilla por la mitad, sacamos la pulpa e incorporamos tanto el interior como la vaina al cazo) hasta que el azúcar se disuelva, unos 2 o 3 minutos. Cerrar el fuego, añadir los trozos de melocotón y nectarina, y dejar infusionar junto al jarabe unos cinco minutos.

Mientras, en un bol grande metemos la harina y la mantequilla cortada a trozos grandes y con las manos frotamos las mezcla durante unos minutos hasta que se vayan formando como migas de pan. Incorporar entonces el azúcar y continuar mezclando con los dedos para que esas migas vaya tomando consistencia y forma redondeada.

Engrasar una fuente de hornear, verter la fruta con la vaina cortada a trocitos y esparcir por encima la mezcla anterior. Meter en el horno de 35 a 45 minutos.

7.08.2008

Al fresco: Tarta de tomates, feta y rúccula/ Tartaletas de cebolla caramelizada y queso de cabra

Estos días apetecen cosas fáciles y rápidas de hacer. Yo siempre guardo unas láminas de pasta de hojaldre en el congelador (aborrezco las bases de pizza congeladas, ¡puah!) que siempre me sacan de apuro en casos de: " vente a cenar, pero oye, trae algo, que hay poca cosa en casa, pero nos sobra el vino ". ¡Vaya!, así que toca cocinar. Pués nada, a desenrrollar la pasta, esparcemos cuatro cosillas por encima , al horno, y mientras, a arreglarse.

Estas tartas saladas o cocas son el tipo de comida perfecta para una cena "casual" en la terraza o el jardín, y que no obliga a levantarse 20 veces para ir a la cocina a por platos, más comida, ahora toca el segundo plato... Lo digo por experiencia, mi terraza está separada de la cocina por una escalera de caracol, así que las cenas veraniegas sino están bien organizadas, se convierten en un subir y bajar constante, y más que comer, parece que esté en una sesión de steps de un gimnasio.

Nada, en verano a simplificar la vida. Así que os dejo estas dos opciones, las podéis hacer con masa de pan, de pizza o también , de pasta brisa. ¡A improvisar!.


Tarta de tomates, feta y rúccula:

Un lámina de hojaldre (260gr)
2 cucharadas soperas de tomate concentrado u olivada.
1/2 terrina de tomates cherries
100gr. de queso feta cortados a dados
10 olivas negras
un puñado de rúccula
100gr. jamón serrano cortado muy fino (opcional)

Precalentamos el horno a 200º. Sacamos la lámina de hojaldre del congelador y la dejamos 5 minutos a temperatura ambiente. Con un rodillo la estiramos un poco, haciendo los bordes más gruesos y la colocamos encima de una bandeja de horno enharinada o directamente sobre el papel vegetal. Pinchamos el fondo con un tenedor, horneamos 5 minutos y sacamos del horno.

A continuación untamos las base con el concentrado de tomate o la olivada, añadimos los tomates cherries lavados y cortados por la mitad, las olivas, el feta cortado y el jamón si hemos decidido incorporarlo. Salpimentamos y tiramos un ligero chorrito de aceite por encima de los cherries. Con un pincel, untamos los bordes de la tarta con huevo batido y devolvemos el hojaldre al horno durante unos 20 minutos. Sacar del horno, esparcir unas hojas de rúccula por encima y servir.




Tartaletas de cebolla caramelizada y queso de cabra:

260gr de pasta de hojaldre o un paquete
2 cucharadas soperas de mantequilla y una cucharilla de aceite de oliva
3 cebollas rojas
3 cucharadas soperas de azúcar
1 cucharada de vinagre balsámico de Módena
80 gr. de queso de cabra francés o feta
unas ramas de tomillo fresco

Precalentar el horno a 200º. Coger puñados de la pasta descongelada y moldearla con las manos, introduciendo los pulgares hacia dentro creando como un cuenco. Repetir lo mismo hasta termnar con toda la pasta. Enharinar una bandeja de horno o coocar el papel sulfurizado y encima las tartaletas , pinchando el fondo con un tenedor. Pintamos los bordes con un poco de huevo batido y horneamos 5 minutos y sacamos del horno.

Pelar las cebollas y cortarlas en juliana. En una sartén antiadherente vertemos el aceite y la mantequilla y a continuación, tiramos la cebolla y dejamos que se poche a fuego lento durante 10 minutos. Al cabo de ese tiempo, tiramos el azúcar, el tomillo y el vinagre de módena, y dejamos que se vaya confitanto todo a fuego lento y removiendo de vez en cuando para que se disuelva bien el azúcar y no se queme la mezcla. Dejar de 15-20 a fuego lento.

Retirar las cebollas del fuego y rellenar con ellas las tartaletas con cuidado de no quemarnos con la mezcla de la cebolla y el azúcar. Hornear unos 20 minutos. Sacar del horno y desmenuzar encima el queso de cabra y acompañar con tomillo fresco. ¡Cuidado, no comer directamente del horno!, dejar enfriar unos minutos.

7.06.2008

Mis apuntes de nutrición: I parte

Supongo que viendo el contenido de este blog, os extrañará el post de hoy pero seguro que alguno os habéis preguntado : ¿qué hacer con toda esa cantidad de "crema de leche" y azúcar que contienen los postres de este blog?. Más bien dicho, ¿qué hace la autora de este blog, o en su defecto Cris, con todos esos pedazos de dulces para no acabar pesando 100 kg...?.

Pues bien, hoy voy a explicar algunas de las cosas que hago tras años de informarme sobre nutrición y de visitar numerosos especialistas sobre el tema, y que quede claro, que cada uno tiene un cuerpo distinto, y que "ésto", en particular, es lo que me ha funcionado a "mí" y que no se puede prescindir del consejo de médicos y nutricionistas, tampoco de una dieta sana en la que entre de todo. La primera medida de contención con los postres es:

-Regalarlos.
-Compartirlos, "cuántos más mejor...".
-Congelarlos para posteriormente, regalarlos o compartirlos.

La segunda medida es una caminata diaria y a paso rápido de una 1 hora por bonitos parajes.



Avena: la avena limpia la linfa, tonifica el intestino, baja los niveles de azúcar de la sangre y ayuda a combatir el colesterol , es dieurética y además, es tranquilizante. La tomo cocida por las mañanas o incluyo dos cucharadas en una sopa de verduras para la cena. Aquí podéis leer más sobre sus beneficios.

Ciruela Umeboshi: son unas ciruelas maceradas en sal que ayudan a equilibrar la condición ácido-alcalina de la sangre cuando se han cometido excesos con azúcar, lácteos, carne, etc. No apto para personas que no pueden tomar sal. Más información sobre esta ciruela aquí y de cómo hacerla aquí. Lo podéis comprar en establecimientos de dietética.

Limón: una vaso de agua con un chorro de limón tomado en ayunas tiene el mismo efecto que la Umeboshi , aunque no es tan potente.



Té verde: suelo beber té verde "bancha" o té de jazmín muy suave (infusionado sólo 2 o 3 mins.) durante todo el día porque ayuda a concentrarme pero además, limpia el cuerpo de "flema", es decir, mucosidades varias, es muy diurético, estabiliza el azúcar de la sangre y ayuda al funcionamiento metabolismo. Para saber más sobre las virtudes del té verde, podéis seguir leyendo en este blog.

Infusiones digestivas: después de una comida, ayudo a mi digestión ingiriendo una infusión digestiva de regaliz, anís e hinojo.



Daikon: es el nabo japonés y se vende en tiras deshidratadas. Disuelve la flema del cuerpo y contiene enzimas digestivas. Se puede tomar haciendo un caldo con un puñado de este nabo en tiras. Lo encontraréis en establecimientos de dietética.

Caldo desintoxicante: es un caldo vegetal que ayuda a depurar el cuerpo. Consumir con un chorrito de limón en cada vaso que tomemos entre comida y cena o incluyéndolo en éstas. Poner 1 litro y medio de agua mineral a ebullición y cuando rompa a hervir, añadir : una cabeza de ajos, una cebolla grande pelada, una rama de apio, un nabo y tres hojas verdes, por ejemplo, de col. Hervir durante 20 minutos y colar.

Aunque no hay alimentos milagrosos, éstas son algunas de las cosas que junto a una dieta sana y equilibrada pueden ayudarnos a depurar el cuerpo.

7.03.2008

Buscando al monstruo: Quiche de mascarpone y frambuesa


Las frambuesas siempre me han parecido como el caviar: son difíciles de encontrar, van en esas terrinas escasas y se encuentran en la sección especial de las fruterías de los ultramarinos. Obviamente no son tan caras como el caviar, pero a mí me parece una fruta lujosa y en ocasiones, más exótica que las piñas y los kiwis, tan fáciles de encontrar en cualquier supermercado.

De hecho, creo que la única vez que las he visto en su medio natural fue una vez que visité el famoso Loch Ness de Escocia. Una vez allí, con mi mochila a cuestas intenté recorrerme parte del perímetro del lago, inmenso por cierto, para divisar al célebre monstruo, pero como no dí con Nessie, me dediqué a comer todas las frambuesas que encontraba a mi paso que eran a raudales y terminé con un empacho descomunal. Comprended que no podía dejar escapar ese paraíso en rojo.


Astringentes, ácidas y dulces al mismo tiempo, me parecen un contrapunto perfecto para mezclar con texturas más suaves de sabor, como el mascarpone tan soso de por sí, y otras frutas más dulces. Esta tarta que os propongo es deliciosa, especialmente si usáis una vaina de vainilla en vez de esencia o azúcar, es fundamental para el éxito de la tarta.

Quiche de mascarpone y frambuesa

Pasta brisa:
2 tazas de harina
155gr de mantequilla en trozos
1 vaso de agua fría
un pizca de sal
(o un paquete de pasta brisa)

250grs. de mascarpone
2 huevos grandes
4 cucharas soperas de azúcar
4 cucharas soperas de crema de leche
1 vaina de vainilla
1 cucharilla de aguardiente de frambuesas o kirsch (opcional)
unas 30 frambuesas

Preparación de la pasta: Poner la harina, la sal y la mantequilla en un cuenco y mezclar con dos tenedores o con un batidor hasta que se empiecen a formar como migas de pan. Ir añadiendo el agua fría hasta que la pasta esté elástica y moldeable. Sacar del cuenco y amasar ligeramente. Envolver en un trapo y dejar en el frigorífico una 1/2 hora.

Precalentar el horno a 180º. Sacar y estirar con el rodillo en una superficie y colocar sobre el molde enharinado. Pinchar el fondo de la quiche con un tenedor, poner encima de la pasta un papel vegetal con arroz o garbanzos secos que hagan de peso. Meter la base de quiche durante unos 5 minutos y sacar del horno.

Para el relleno: batir los huevos con el azúcar hasta que empiecen a blanquear. Abrir la vaina con la punta de un cuchillo, aplastarla contra el mármol de la cocina y raspar su interior para sacar la esencia de la vainilla y añadirla a la mezcla anterior junto con la cucharilla de aguardiente.

Incorporar el mascarpone y la crema de leche y batir junto los huevos y el azúcar. Verter el relleno en el molde, repartir las frambuesas por encima y hornear unos 40 minutos o hasta que se haya cuajado por el centro. A media cocción podéis tapar la quiche con un papel de hornear para evitar que se tueste demasiado la parte superior.



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