domingo 12 de julio de 2009

La leche de coco y suburbia: Clafoutis de coco y piña.

Tengo la desgracia de vivir en "suburbia", lugar con poca variedad de establecimientos de comida de cualquier tipo: en todos tienen lo mismo, en todos escasean los productos exóticos, en todos se ha inflado el precio exageradamente de cualquier cosa. Así que el único recurso que le queda a una entusiasta de la comida asiática como yo, es viajar a la gran ciudad a por uno de los ingredientes esenciales de esa cocina: la leche de coco.


Así que, mi regreso a suburbia suele ir acompañado de paquetes de noodles, especias picantes y extrañas, currys y algún P.S.I. ("paquete sin identificar" de vistoso envoltorio,¡hay que jugársela para descubrir nuevos sabores!) y sobretodo, un gran stock de leche de coco, latas y latas de leche de coco que cargo con infinita paciencia.Cuando quiero hacer algún postre y carezco de leche animal, siempre agradezco tener alguna de esas latas esperándome en el fondo del armario y me parece ideal para recurrir a ellas para cocinar un postre sin lactosa como este clafoutis de piña. Su consistencia es un poco cremosa, pero no confundir con la "crema de coco", de mayor densidad y muy, muy dulce, que suele utilizarse para flanes y otros postres asiáticos.


Clafoutis de coco y piña:

50gr de coco rallado
90gr de harina
150 gr de azúcar moreno
4 huevos
1 bote de piña en su jugo
40cl de leche de coco
2 cucharadas soperas de ron (opcional)
una pizca de azúcar avainillado
mantequilla

Precalentar el horno a 200º. Sacar las rodajas de piña, colar y cortar la mitad en dados y reservar varias rodajas enteras para decorar la superficie. Untar una fuente para horno o 6 moldes individuales con un poco de mantequilla y espolvorear con un poco de azúcar.

Batir los huevos con el azúcar y añadir la vainilla, la leche de coco, el ron y seguir batiendo.A continuación, repartir los trozos de piña por la fuente o moldes, verter la mezcla anterior y disponer las rodajas enteras por encima del clafoutis.

Hornear durante 40 minutos. Sacar el clafoutis o clafoutises, espolvorearlos con un poco de azúcar y gratinarlos 3 minutos o hasta que el azúcar se haya caramelizado.

miércoles 8 de julio de 2009

El retorno: pastel de queso con fresas y albahaca



Al fin:el retorno. Después de una temporada de trabajo y agitación que me ha tenido al margen de la blogosfera y me ha dado por pensar (no, por favor, es malo, no lo hagáis) en cómo podía darle un giro a mi blog, tranquilos, no he llegado a ninguna conclusión (lo dicho, no penséis, perjudica a la salud), he vuelto con la página un poco remozada.


No es ni más ni menos el look definitivo (lo del photoshop no es lo mío) pero como mínimo le he dado un poco de aire fresco con la intención de que el nuevo look me inspire nuevas ideas.De momento no sé que dirección tomará ésto, pero creo que va haber un incremento de recetas saladas y una disminución de postres. Así que para contradecirme un poco más, os pongo aquí una magnífica tarta de queso con un sutil toque de albahaca, ideal para el verano.


Pastel de queso con fresas y albahaca:

crosta:
180gr.de galletas tipo Digestive integrales
40gr. mantequilla
una pizca de canela

relleno:
una terrina de queso crema tipo Philadelphia (300gr)
150ml de crema de leche
2 cucharitas de postre de agar-agar en polvo
90gr de azúcar
6 hojas de albahaca
2 cucharada soperas de licor de cassis
un puñado de fresas
1 pizca de vainilla

Disponer las galletas en una bolsa de plástico y golpear con el mazo del mortero hasta triturarlas (así no quedan tan trituradas como en un robot de cocina). Derretir la mantequilla. En una fuente mezclar todos los ingredientes. LLenar la base de un molde untado con aceite con la mezcla de galletas e ir apretujándola con la base de un vaso para que nos quede una crosta muy compacta.

Verter la crema de leche en un cazo y añadir el agar-agar en frío. LLevar a ebullición asegurándose de que el agar-agar se disuelve perfectamente. Apagar el fuego y añadir las hojas de albahaca y dejar infusionar unos 3 minutos. Colar.

Mezclar la crema de leche infusionada y con el agar-agar, con el azúcar y el queso crema y verter encima del molde de galletas. Dejar enfriar en la nevera un mínimo de 4 horas.

Desmoldar.Cortar las fresas a láminas o en mitades y macerarlas 5 minutos en el licor de cassis. Decorar la superficie del pastel con las fresas cortadas y alguna hoja de albahaca.

domingo 7 de junio de 2009

Rojo sobre rojo: Clobber de ruibarbo y fresas


¡Ahhhh!, tanto tiempo alejada del blog y ya no sé cómo se maneja ésto. Este mes también me he pasado por alto el reto de los Daring Bakers, como otras y me callo..., y estoy aterrorizada ante la posibilidad de que me echen de patitas en la calle por vaga de ese club tan exclusivo. Pero voy a compensaros con un postre maravilloso que elaboré en mi ya lejana estancia en Dorset.

Día de lluvia, domingo, la familia y amigos apurando los suplementos del domingo con alguna que otra taza de té y copa de vino, niño caldoso tocando las narices de los adultos, cadena musical saltando de canción continuamente y de súbito e irremediablemente el hastío de las tardes de domingo que me asalta...Doy un salto y con una hiperactividad inusitada doy un golpe en la mesa y en dos segundos todos estamos de pie en la cocina cortando ruibarbo, limpiando fresas, buscando el azúcar, yendo al colmado a por más mantequilla, etc, al ritmo de Small Change de Tom Waits, todo un clásico que sonó durante horas ininterrumpidamente.


El clobber es un postre anglosajón parecido al crumble que consiste en un base de fruta y encima un crosta o cobertura de masa fina cortada en círculos haciendo una especie de "pavimento" encima de la fruta.



Clobber de ruibarbo y fresas:
(basada en la receta del bbc Good Food)

400gr de ruibarbo
400gr de fresas
un buen dado de jengibre fresco (opcional)
85gr de azúcar
1 cucharada sopera de harina

Para la cobertura:

100gr de harina de repostería
50gr de almendras molidas
85gr de azúcar integral
1 cucharada de postre de levadura química Royal
50gr de mantequilla
75ml de crema de leche
un pellizco de extracto de vainilla

Precalentar el horno a 190º. Lavar las fresas y cortar el ruibarbo en pedazos de 2 cm. Mezclar el ruibarbo y las fresas cortadas en un bol con el azúcar y la harina y remover bien para que todo se impregne. Añadir el jengibre pelado y cortado a rodajas.Echar el relleno en una fuente para horno.

Para hacer la cobertura o topping: mezclar en un bol todos los ingredientes hasta que se formen migas como en un crumble o mezclar con un robot de cocina. Amasar ligeramente con las manos hasta que la masa presente un aspecto homogéneo. Estirar con un rodillo hasta que alcance 1 cm de grosor y cortar en círculos con la ayuda de un vaso o un cortapastas.

Disponer los círculos de masa por encima de la fruta dejando 1 cm de espacio entre cada uno de ellos. Pintar los círculos con una cucharada de crema de leche. Cocer durante 40 minutos hasta que el clobber esté dorado y la fruta cocida.

Servir con helado de vainilla, crema de leche o mascarpone con naranja.

domingo 24 de mayo de 2009

Almorzando con Friedrich y con Hopper: Hives Beach Café

Pues ésta vuelve a ser una de esas crónicas desde la Pérfida que ya van siendo habituales en este blog. Invitada para la celebración del 40 cumpleaños de mi amiga, vuelvo a Dorset con la misión de comer en un restaurante que hasta ahora se nos había pasado por alto, el Hives Beach Café. Situado entre la pintoresca población de Abbotsbury y los acantilados de West Bay, se encuentra esta playa cuyo entorno y aquitectura no puede recordarme más a los cuadros marinos que Edward Hopper pintó de la costa de Nueva Inglaterra.

El Hives es un chiringuito de madera con carpa y terraza con vistas al mar que se sitúa en una pequeña playa: la comida, básicamente pescado y marisco local recién pescados, están cocinados con un mínima intervención para que predomine la materia prima sobre la elaboración. Nosotros tomamos un sopa de pescado especiada soberbia, muy distinta a las que podemos comer en el Mediterráneo, un buey de mar, y una lubina salvaje sobre un lecho de espárragos marinos que era un portento, y el mejor carrot cake que haya probado nunca con un intenso sabor a azúcar moscovado.

El día que nos acercamos allí, el espectáculo del oleaje era digno de un cuadro del pintor romántico Caspar David Friedrich, Sturm und Drang en estado puro: grandes olas se cernían delante de los espectadores improvisados que nos habíamos acercado a comer al Hives. En la fotos me véis intentando captar imágenes de la escena con el teléfono, seguramente éstas serán las primeras y últimas fotos que tengáis de la autora de este blog.
Para terminar esta feliz jornada, paramos en la histórica aldea de Abbotsbury e iniciamos una peregrinación hasta la iglesia de Saint Catherine donde las mozas suelen poner una vela para encontrar esposo. La iglesia se erige sobre un montículo en el que pacen tranquilamente las ovejas y desde allí se ve Chesil Beach en toda su extensión, una visión extasiante de la campiña inglesa con el mar de fondo. Si nos sabéis que hacer este verano, yo recomiendo estas tierras que nunca me canso de visitar.

miércoles 6 de mayo de 2009

Rosa, rosae...: cheesecake de rosa y pistacho


Bueno, pués en teoría ésta era mi contribución a los Daring Bakers del mes de Abril pero se me ha pasado de fecha, ¡que desfachatez, amigos!. ¡Ay, que me van a echar del club...!, pero es que la primavera está pudiendo conmigo, mi cabeza no para quieta, mi vida tampoco, y las hormonas no me dejan en paz. Ay, que desaguisado...pero tranquilos, no he perdido la cordura del todo. Después de tener esta receta guardada más de diez días en el ordenador, la libero ya de una vez.



Embriagada por las miles de rosas que se van abriendo estos días y que van dejando su fragancia en el aire, tomo la receta del cheesecake y la perfumo con delicados pétalos de rosas de jardín en una suerte de cheesecake oriental. Tanto las rosas como los pistachos se usan en la cocina de India, de Turquía ( cómo olvidar las delicias turcas y las mermeladas de pétalos que se exhiben en los bazares), del Líbano y de la cocina persa, por eso, a ese binomio de pistacho-rosa, se le denomina "Persian Love".



Cheesecake de rosa y pistacho:

180gr de galletas digestive integrales
120gr de mantequilla
una pizca de vainilla

680gr de queso crema
3 huevos
210gr de azúcar
225gr de nata líquida
10-12 pétalos de rosa sin tratar ( de jardín sin fumigar, ¡nada de rosas de floristería!) o
3 gotitas de agua de rosas
80gr de pistachos sin cáscara

Precalentamos el horno a 180º.Ponemos las galletas en una bolsa de plástico y golpeamos con mano de mortero hasta que estén bien trituradas y las mezclamos con la mantequilla derretida. Disponemos la mezcla en el fondo de un molde y con apretamos la mezcla con una cuchara para crear la base del pastel.

Ponemos la nata líquida en un cazo y la llevamos a ebullición, añadimos los pétalos ligeramente cortados y dejar infusionar 10 minutos, colar y dejar enfriar (si nos decidimos a usar el agua de rosas, saltarse este paso y añadir el agua a la siguiente mezcla). En un bol mezclamos el azúcar,
el queso, la nata y añadimos los huevos uno a unos removiendo. Añadimos 60 gramos de pistachos de los 80.

Vertemos la mezcla en el molde con galleta y ponemos dentro de una fuente honda con agua que no llegue al borde de nuestro molde. Dejamos hornear al baño maría unos 40 minutos o hasta que esté cuajado.

Sacar del horno, dejar enfriar y desmoldar. Decorar con más pétalos de rosas, el resto de pistacho y espolvorear con 2 cucharadas de azúcar en polvo.

The April 2009 challenge has been hosted by Jenny from Jenny Bakes. She has chosen Abbeys Infamous Cheesecake as the challenge.



sábado 25 de abril de 2009

#HECM32: Quiche de queso, tomate y tomillo


El hojaldre es un tipo de pasta que suelo usar más en salado que en dulce, y sobretodo, lo utilizo para platos que requieren poca elaboración y que puedan gustar a todo el mundo, como por ejemplo, las quiches. Aunque éstas tradicionalmente suelen elaborarse con pasta brisa, cuando el tiempo apremia, la masa de hojaldre congelada me saca de apuros tanto para tartas saladas como éstas como las socorridas quiches apetitosas a todas horas.

Lo mejor de las quiches es que permiten infinitud de rellenos con la sempiterna base de huevos y crema de leche, a partir de ahí se puede añadir todo lo que uno quiera o tenga en casa. La mía no pasa de ser una ligera variación de la célebre quiche Lorraine que es mi preferida, pero para ésta he usado tomillo fresco que le da un punto aromático muy especial. No os lo olvidéis, la quiche no es lo mismo.


Quiche de tomate, cheddar y tomillo:

un paquete de pasta de hojaldre descongelada
4 huevos
250ml crema de leche
100gr de panceta de cerdo (opcional)
2 tomates
200gr de cheddar maduro ( o gruyere)
1 cucharilla de mostaza
tomillo fresco a gusto

Precalentar el horno a 180º. Forrar un molde con el hojaldre un poco estirado con el rodillo. Pinchar el fondo del tarta con un tenedor y poner encima un papel con unos pesos. Hornear 15 minutos. Sacar el papel con los pesos y hornear 5 minutos más, sacar y reservar.


En un bol batir ligeramente los huevos con la crema de leche y la mostaza. Añadir el tomillo fresco en briznas.

Disponer el queso rallado sobre el fondo de la tarta, encima las rodajas de tomates y las tiras de panceta. Verter la mezcla líquida encima y hornear unos 40 minutos o hasta que el centro de la quiche este bien cuajado. Sacar del horno y dejar enfriar antes de desmoldar. Espolvorear con más tomillo fresco.

domingo 19 de abril de 2009

El mes más cruel: Crumble de fresas y almendras



Desde siempre y como dice el poeta T.S.Elliot, " Abril es el mes más cruel", como mínimo se cumple en mi vida, sin dramatismo pero con apatías, cansacio, líos, trabajo complicado, e innumerables cumpleaños, tengo la sensación que una gran parte de mis amistades son Aries y Tauro, como yo misma.

Invitada a una cena y sabiendo la anfitriona que me gusta cocinar, me sugiere que lleve el postre, pero como estoy en mi mes "extraño" del año, me arrastro por la cocina sin saber qué hacer. Busco la salida fácil, la que nunca falla, el sabor que siempre encandila a todos: las fresas.

Aprovechando que ahora están en su punto, decido hacer un crumble, otra opción que siempre triunfa, me encantaría poder combinarlo con ruibarbo pero aún no lo he encontrado,o con jengibre por que soy así de repetitiva con los sabores, pero parte de los comensales son niños,a sí que me dispongo a hacer un clásico crumble sólo con fresas.


Llega la hora de los postres, las mujeres de mediana edad hemos intercambiado comentarios sobre michelines, flotadores y otras lindezas, pero cuando llega el postre, y mientras los niños están conentrados en portatiles, televisión y las teenagers en enseñarse los últimos zapatos de tacón, las mujeres de mediana edad nos olvidamos de todo lo hablado y nos lanzamos al ataque del crumble sin piedad y repetimos, alguna de ellas incluso se atreve a reivindicar el helado de vainilla que debería acompañar al crumble...Como véis ante un crumble, no hay dieta que valga, ni buenas intenciones.


Crumble de almendras y fresas:

400gr-1kg de fresas (depende del recipiene que uséis)
100gr almendras peladas (picadas en mortero)
180gr de harina
100gr mantequilla
100gr de azúcar+dos cucharadas soperas de azúcar
1 pizca de sal

Precalentar el horno a 200º. Lavar las fresas, escurrir en el colador y secarlas con papel de cocina. A continuación cortarlas en trozos.

Engrasar un recipiente para horno o varios moldes individuales y llenar unas 3/4 partes con las fresas, espolvorearlas con las dos cucharadas soperas de azúcar.

En una fuente mezclar la mantequilla cortada a dados, la harina, la almedra picada groseramente, la pizca de sal y el resto de azúcar. Amasar con las manos durante unos mintos hasta que se formen migas.Cubrir las fresas con estas migas intentando sellar bien los bordes con éstas. (Si nos faltara masa, volvemos a repetir la operación con los mismos ingredientes pero mucho menos cantidad).

Horneamos 10 minutos a 200º y después reducimos la temperatura del horno a 170º y dejamos unos 20 más o hasta que el relleno empiece a salir burbujeante por los bordes y la crosta esté dorada.

Servir con crema de leche, nata montada, crema inglesa o helado de vainilla.